Page 58 - COELHO PAULO - El Demonio Y La Srta Prym 4.RTF
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»Dos gobiernos diferentes, en continentes
distantes, ya estaban al corriente de la
situación, y prohibían cualquier tipo de
negociación; yo sólo podía obedecer órdenes,
repetir las frases que me dictaban, y comportarme
de la manera que me exigían los especialistas.
»Antes del final del día, el zulo donde
mantenían encerradas a las rehenes fue asaltado y
los secuestradores, dos chicos y una chica,
aparentemente sin mucha experiencia, simples
piezas descartables de una poderosa organización
política, yacían muertos, cosidos a balas. Pero
antes de morir, habían tenido tiempo de ejecutar a
mi mujer y a mis hijas. Si hasta Dios tiene un
infierno, que es su amor por los hombres,
cualquier hombre tiene un infierno al alcance de
la mano, que es el amor por su familia.
El hombre hizo una pausa: temía perder el
control de su voz, y demostrar una emoción que
deseaba mantener oculta. Cuando se recuperó,
siguió hablando:
-Tanto la policía como los secuestradores
utilizaron armas que fabricaba mi industria. Nadie
sabe cómo llegaron a manos de los terroristas,
pero eso no tiene la menor importancia, el hecho
es que estaban allí. A pesar de mis precauciones,
de mi lucha para que todo se llevara a cabo
conforme a las normas más estrictas de producción
y venta, mi familia había sido asesinada por algo
que yo había vendido, en algún momento, quizás
durante una cena en un restaurante carísimo,
mientras hablaba del tiempo o de política mundial.
Nueva pausa. Cuando prosiguió con el relato,
parecía que hablaba otra persona, como si nada de
aquello tuviera ningún tipo de relación con él.
-Conozco bien el arma y las municiones que
utilizaron para matar a mi familia, y sé dónde les
dispararon: al pecho. Al entrar, la bala produce
un pequeño orificio, menor que la anchura del dedo
meñique. Pero cuando choca con el primer hueso, se

