Page 65 - COELHO PAULO - El Demonio Y La Srta Prym 4.RTF
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Chantal hizo una pausa. En el bar,
completamente en silencio, resonaron los aplausos
solitarios del extranjero.
-Una historia muy bonita -dijo el hombre-.
Realmente, Ahab conocía la naturaleza humana: no
es la voluntad de cumplir las leyes lo que hace
que la gente se comporte como manda la sociedad,
sino el miedo al castigo. Todos arrastramos esta
horca en nuestro interior.
-Hoy, porque el extranjero me lo pidió,
arrancaré la cruz y colocaré otra horca en medio
de la plaza -continuó diciendo ella.
-Carlos -comentó alguien-. Se llama Carlos y
sería más educado usar su nombre que llamarlo
"extranjero."
-No sé cómo se llama. Todos los datos de la
ficha del hotel son falsos. Nunca ha pagado con
tarjeta de crédito. No sabemos de dónde viene ni
adónde va; incluso la llamada al aeropuerto podría
ser una mentira.
Todos se giraron en dirección al hombre; él
mantenía los ojos fijos en Chantal.
-Pero cuando dijo la verdad no le creyeron;
realmente trabajó en una fábrica de armamento,
vivió muchas aventuras, fue varias personas
diferentes, de padre amoroso a negociador
despiadado. Ustedes, al vivir aquí, no comprenden
que la vida es mucho más compleja y rica de lo que
piensan.
"Será mejor que esta chica se exprese con
claridad", pensó la dueña del hotel. Y Chantal se
expresó con claridad.
-Hace cuatro días me enseñó diez lingotes de
oro muy gruesos. Con ellos, se podría asegurar el
futuro de todos los habitantes de Viscos durante
los próximos treinta años, realizar importantes
reformas en el pueblo, construir un parque
infantil, con la esperanza de que los niños
vuelvan a poblar nuestra aldea... Después, los
escondió en el bosque, y no se dónde están ahora.

