Page 70 - COELHO PAULO - El Demonio Y La Srta Prym 4.RTF
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niñas. Lloró compulsivamente, y presintió que
                   nunca saldría del fondo de aquel pozo.
                            En ese momento, una voz simpática y amistosa le
                   dijo que no estaba solo, que todo lo que le había
                   sucedido tenía un sentido, y que el sentido era,
                   precisamente, demostrarle que el destino de todas
                   las personas ya está trazado. La tragedia aparece
                   siempre, y nada de lo que podamos hacer puede
                   cambiar ni una línea del mal que nos espera.
                            "No existe el bien: la virtud sólo es una de
                   las caras del terror -le había dicho la voz-.
                   Cuando el hombre lo entiende, se da cuenta de que
                   este mundo no es otra cosa que una broma de Dios."
                            Después, la voz -que se identificó como el
                   príncipe de este mundo, el único conocedor de lo
                   que acontece en la Tierra- empezó a mostrarle las
                   personas que tenía a su alrededor, en la playa. Al
                   abnegado padre de familia que empaquetaba cosas y
                   ayudaba a sus hijos a ponerse el abrigo le
                   gustaría tener un lío con su secretaria pero le
                   aterrorizaba la reacción de su mujer. A la mujer
                   le gustaría trabajar y ser independiente, pero le
                   aterrorizaba la reacción del marido. Los niños se
                   portaban bien por miedo a los castigos. La chica
                   que leía un libro, sola en una caseta, fingía
                   indiferencia, pero su alma estaba aterrorizada por
                   la posibilidad de pasar sola el resto de su vida.
                   El chico que hacía ejercicio con la raqueta estaba
                   aterrorizado porque debía estar a la altura de las
                   expectativas de sus padres. Al camarero que servía
                   cócteles tropicales le aterrorizaba la
                   idea de que pudieran despedirlo en cualquier
                   momento. La chica que quería ser bailarina, pero
                   estudiaba derecho por miedo a enfrentarse a la
                   crítica de sus vecinos. El viejo que no fumaba ni
                   bebía diciendo que así se conservaba en forma,
                   cuando, en realidad, el terror a la muerte
                   susurraba en sus oídos como el viento. La pareja
                   que corría salpicando con el agua del rompiente,
                   con una sonrisa en los labios, y el terror oculto
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