Page 117 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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molestar a Dinosaurio, Oca, Pedro y Púrpura y metió la
cabeza debajo de la manta, y se encontró a Harv, con la
pequeña linterna entre los dientes, trabajando en algo
con un par de palillos.
—Harv —dijo ella—, ¿trabajas en un bicho?
—No, tonta —la voz de Harv estaba apagada, como si
tuviese que luchar con la linterna que sostenía entre los
dientes—. Los bichos son mucho menores. Mira.
Ella se metió un poco más, atraída tanto por el calor y
la seguridad como por la curiosidad, y vio una cosa
marrón y suave de unos pocos centímetros de lado, suave
en los bordes, que descansaba sobre los pies cruzados de
Harv.
—¿Qué es?
—Es mágico. Mira —dijo Harv. Y con el palillo soltó
algo.
—Le salen hilos —dijo Nell.
—¡Calla! —dijo Harv, volviéndose para mirarla con
lo que la luz le dio en la cara, con la voz viniendo de la
luz epifánicamente—, te equivocas. No es que la cosa
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