Page 118 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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tenga hilos dentro... está hecha de hilos. Hilos por encima
y debajo unos de otros. Si sacases todos los hilos no
quedaría nada.
—¿Lo hicieron los bichos? —preguntó Nell.
—Por la forma en que está fabricado, tan digitalmente,
cada hilo por encima y debajo de otros hilos y que van
por encima y debajo de todos los otros hilos... —Harv se
detuvo durante un momento, con la mente sobrecargada
por la audacia inhumana de la cosa, el promiscuo marco
de referencia—. Tienen que ser bichos, Nell, nada más
podría hacerlo.
Medidas de seguridad adoptadas por
Atlantis/Shanghai
Atlantis/Shanghai ocupaba el noventa por ciento más
alto del territorio de Nueva Chusan, una meseta interior
a un kilómetro por encima del nivel del mar, donde el aire
era más fresco y más limpio. Algunas secciones estaban
delimitadas por una hermosa verja de hierro, pero la
verdadera frontera estaba defendida por algo llamado la
red de la jauría de perros: un enjambre de aeróstatos
semi‐independientes.
Un aeróstato era cualquier cosa que colgase del aire.
No era un truco difícil de conjurar. Los materiales
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