Page 122 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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Esa aproximación amable no significaba que las
alteraciones de la red no fuesen conocidas, o que se
aprobasen esas actividades. Podías atravesar la red
siempre que quisieses llevándote unas pocas vainas, a
menos que la Seguridad Real le hubiese dicho a las
vainas que te electrocutasen o que te convirtiesen en
polvo. Si así fuese, te informarían amablemente antes de
hacerlo. Incluso en su modo más pasivo, los aeróstatos
vigilaban y oían, así que nada atravesaba la red de
perros sin convenirse instantáneamente en una
celebridad para cientos de fans uniformados en el
Mando de la Fuerzas Reales.
A menos que fuese microscópico. Los invasores
microscópicos eran la amenaza más importante hoy en
día. Sólo por nombrar un ejemplo, estaba la Muerte
Roja, también conocida como Especial de Siete Minutos,
una diminuta cápsula aerodinámica que se abría al
chocar y que liberaba unos miles de cuerpos del tamaño
de un corpúsculo, conocidos coloquialmente como
ralladores, en la corriente sanguínea de la víctima. Le
lleva unos siete minutos a la sangre de una persona nor‐
mal recorrer todo el cuerpo, así que después de ese
intervalo los ralla‐4ores estarían distribuidos al azar
por todos los órganos y miembros de la víctima.
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