Page 121 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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recorrían continuamente el lugar descargando grandes

              cantidades de energía en vainas seleccionadas al azar en

              toda la red, que a su vez la distribuirían a sus vecinas. Si


              una vaina creía tener problemas mecánicos, enviaba un

              mensaje,  y  una  nueva  vaina  venía  volando  desde  las

              instalaciones de Seguridad Real bajo Fuente Victoria y la


              sustituía  para  que  pudiese  volar  a  casa  a  ser

              descompilada.




                  Gran  número  de  chicos  de  ocho  años  había

              descubierto que no se podía trepar por la red de perros


              porque  las  vainas  carecían  de  sustentación  suficiente

              para soportar el peso; el pie hundiría la primera vaina en


              el suelo. Intentaría liberarse, pero si se quedaba atrapada

              en el barro o las turbinas fallaban, otra  vaina debería

              venir a reemplazarla. Por la misma razón se podía coger


              una vaina de su lugar y llevársela. Cuando Hackworth

              había  realizado  ese  truco  en  su  juventud,  había

              descubierto que a medida que uno se aleja del lugar más


              caliente  se  ponía  el  artefacto,  todo  eso  mientras  te

              informaba  amablemente,  en  la  dicción  cortante  de  los

              militares, sobre las vagas consecuencias. Ahora podías


              robar  una  o  dos  cuando  te  apetecía,  y  una  nueva

              vendría  a  reemplazarla;  cuando  veían  que  ya  no


              formaban parte de la red, las vainas se codificaban a sí

              mismas y se convertían en recuerdos instantáneos.


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