Page 237 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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detectado pronto, empezaremos a cambiarlas una vez por

              semana.




                 —Sí, señor —dijo la señorita Pao. Se colocó las gafas

              fenomenos‐cópicas. Una luz de colores se reflejaba en la

              superficie de sus ojos mientras se perdía en algún tipo de


              interfaz. El juez Fang llenó su taza, la colocó entre las

              palmas, y paseó por el borde de la terraza. Tenía cosas


              más importantes de qué preocuparse que una niña y su

              libro; pero sospechaba que a partir de ahora en eso sería

              en lo único en lo que pensaría.


                 Descripción del viejo Shanghai; situación del

                                 Teatro Parnasse; la ocupación de


                                 Miranda

                 Antes de que los europeos anclasen en ella, Shanghai

              había sido una villa fortificada en el río Huangpu, pocos


              kilómetros al sur de su confluencia con el estuario del

              Yangtsé. La mayor parte de su arquitectura era estilo

              dinastía Ming muy sofisticado: jardines privados para


              las familias ricas, una calle de tiendas aquí y allá para

              ocultar  los  barrios  bajos,  un  salón  de  té  raquítico  y

              vertiginoso que se elevaba desde una isla en el centro de


              un estanque. Más recientemente la muralla había sido

              derribada  y  se  había  construido  un  camino  de


              circunvalación sobre sus cimientos. La vieja concesión

              francesa había rodeado el lado norte, y en ese vecindario,


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