Page 235 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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Era un antiguo gesto en China. La historia decía que

               a uno de los primeros emperadores le gustaba vestirse de

               persona  común  y  viajar  por  el  Reino  Medio  para  ver


               cómo les iba a los campesinos. Frecuentemente, cuando

               él y su equipo estaban sentados en una mesa en alguna

               posada, él les servía el té a todos. No podían hacerle una


               reverencia sin dejar clara su identidad, por lo que hacían

               aquel  gesto,  usando  las  manos  para  imitar  el  acto  de


               arrodillarse. Ahora los chinos lo usaban para darse las

               gracias los unos a los otros en la mesa. De vez en cuando,

               el juez Fang se descubría haciéndolo, y meditaba sobre lo


               curioso que era ser chino en un mundo sin Emperador.




                  Se  quedó  sentado,  con  las  manos  ocultas  en  las

               mangas, y meditó sobre aquel y otros temas durante

               varios minutos, viendo cómo se elevaba el vapor del té


               formando una niebla que se condensaba alrededor de

               los cuerpos de los micro‐aerostatos.




                  —Pronto  impondremos  nuestra  presencia  ante  el

               señor Hackworth y el Doctor X y descubriremos más

               observando  sus  reacciones.  Consideraré  la  forma


               correcta de hacerlo. Mientras tanto, preocupémonos de

               la  niña.  Chang,  visite  su  apartamento  y  vea  si  hay


               problema  allí...  personajes  sospechosos  en  los

               alrededores.


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