Page 276 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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institutriz. Sabía que al otro lado de la conexión había

              una niña pequeña preguntando por qué insaciablemente.

              Así  que  le  daba  un  toque  de  entusiasmo  a  la  voz  al


              comienzo  de  cada  línea,  como  si  le  encantase  que  le

              hubiesen hecho esa pregunta.




                  Cuando acabó la sesión, apareció la pantalla usual que

              le indicaba cuánto había ganado, el número de contrato


              y demás. Antes de pasar, pulsó el pequeño recuadro que

              decía        MARQUE                AQUÍ            SI      LE        GUSTARÍA

              CONTINUAR LA RELACIÓN CON ESTE CONTRATO.




                  El recuadro de relación, lo llamaban, y sólo aparecía en


              los ractivos de alta calidad, en los que la continuidad era

              importante. El proceso de alteración funcionaba tan bien

              que cualquier ractor, hombre o mujer, bajo o soprano,


              sonaba igual al usuario final. Pero un cliente sofisticado

              podía distinguir a los ractores por sutiles diferencias de

              estilo,  y  una  vez  que  tenían  una  relación  con  un


              intérprete les gustaba mantenerla. Una vez que Miranda

              le  dio  al  recuadro  y  firmó,  obtenía  la  primera

              oportunidad con todos los trabajos de la Princesa Nell.




                  Semanas después enseñaba a la niña a leer. Trabajaron


              con las letras durante un tiempo y luego vagaron por

              más historias de la Princesa Nell, se detuvieron en medio


                                                                                                  276
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