Page 278 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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Un mes o dos después, Miranda salió cansada de una

              larga sesión de Princesa Nell y se sorprendió al darse


              cuenta  de  que  había  estado  ocho  horas  seguidas  sin

              interrupción. Tenía la garganta rota, y no había ido al

              baño en horas. Había ganado mucho dinero. Y la hora en


              Nueva York era algo así como las seis de la mañana, lo

              que hacía poco probable que la niña viviese allí. Debía de


              estar  en  una  zona  horaria  no  muy  diferente  de  la  de

              Miranda, y debía de sentarse jugando con el ractivo todo

              el día en lugar de ir a la escuela como debiera una niña


              rica.  Eran  pruebas  muy  débiles,  pero  Miranda  nunca

              había  necesitado  muchas  pruebas  para  confirmar  su


              creencia en que los padres ricos eran tan capaces de joder

              la mente de sus hijos como cualquiera.

                       Más experiencias con el Manual; la


                              Princesa Nell y Harv en el Castillo

                              Tenebroso

                  Harv era un chico inteligente que sabía de trolls, y, por


              tanto,  tan  pronto  como  comprendió  que  su  malvada

              madrastra los había encerrado en el interior del Castillo

              Tenebroso, le dijo a Nell que debían ir a recoger toda la


              madera  que  pudiesen  encontrar.  Recorriendo  el  gran

              salón del castillo, encontró una armadura con un hacha


              de batalla.





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