Page 305 - La Estacion De La Calle Perdido - China Mieville
P. 305
de tiempo. Cada vida fraccionada vibraba al dar paso
a la siguiente, y de este modo Isaac alcanzaba a
entrever el devenir de las criaturas. Habló el lenguaje
químico de las khepri, llorando porque su madre de
nido la había castigado y él se burló con un bufido y él
y el jefe de los establos oyeron una estúpida excusa del
chico nuevo y cerró sus traslúcidos párpados internos
y se sumergió bajo las frías aguas de las corrientes
montañosas y nadó hacia los demás vodyanoi que
copulaban orgiásticos y...
—Oh, Jabber...
Oyó su voz desde lo más profundo de aquella brutal
cacofonía emocional. Había más y más y más, y llegaba
a toda prisa, y se solapaba y confundía en los límites,
hasta que dos o tres o más momentos vitales se
sucedían al tiempo.
La luz era brillante, y cuando estaba encendida
algunos rostros eran afilados, y otros borrosos e
invisibles. Cada astilla separada de vida se movía con
concentración portentosa, simbólica. Cada una era
gobernada por la lógica onírica. En algún rincón
analítico de su mente, Isaac comprendió que no eran,
que no podían ser grumos de historia coagulados y
destilados en aquella resina pegajosa. La ambientación
era demasiado fluida. La consciencia y la realidad se
entrelazaban. Isaac no había terminado apresado en las
305

