Page 309 - La Estacion De La Calle Perdido - China Mieville
P. 309
a su río; un actor en blanco sobre un escenario, incapaz
de recordar una sola línea de su diálogo.
Mi mente es un caldero, pensó, y todos estos sueños están
bullendo.
El vertido de ideas llegaba cada vez más rápido y
denso. Isaac pensó en ello y trató de aferrarse a la rima,
concentrándose en ella e investigándola como un
presagio, repitiéndola más y más rápido, más y más
densa y densa y rápida, tratando de ignorar la
andanada, el torrente de efluvio psíquico.
Era inútil. Los sueños estaban en la mente de Isaac, y
no había escapatoria. Soñó que soñaba los sueños de
otros, y comprendió que aquel sueño era real.
Lo único que podía hacer era intentar, con febril y
aterrada intensidad, recordar cuál de los sueños era el
suyo.
Desde algún punto cercano llegó un frenético gorjeo.
Se abrió camino a través de la madeja de imágenes que
soplaban dentro de su cabeza y creció en intensidad
hasta que recorrió su mente como el tema principal.
Los sueños cesaron de repente.
Isaac abrió los ojos demasiado rápido y maldijo por
el dolor que la luz provocó en su cabeza. Levantó la
mano y la sintió frotar su frente como una enorme y
vaga pala. La utilizó para cubrirse los ojos.
309

