Page 94 - La Estacion De La Calle Perdido - China Mieville
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como Teparadós, complementaban esta vida con un
empleo informal. Cuando las bufandas ondeaban en
los tejados o se realizaban marcas de tiza junto a las
ventanas de los áticos, lo más probable era que alguien
estuviera llamando a un draco para algún trabajo.
Isaac buscó en su bolsillo y extrajo un shekel.
— ¿Te gustaría ganarte esto, Teparadós?
— ¡Claro, capitán! —gritó el ser—. ¡Cuidado abajo!
—añadió gritando. El guano salpicó por la calle
mientras el draco rompía a carcajadas.
Isaac le entregó la lista que había elaborado,
enrollada como un pergamino.
—Llévalo a la biblioteca de la universidad. ¿La
conoces? ¿Al otro lado del río? Muy bien. Está abierta
hasta tarde, así que deberías encontrarla abierta. Dale
esto al bibliotecario. He firmado, así que no debes de
tener ningún problema. Te cargarán con algunos libros.
¿Crees que podrás traérmelos? Pesarán bastante.
— ¡No pasa nada, capitán! —dijo Teparadós
golpeándose el pecho como un tambor—. ¡Tipo fuerte!
—Estupendo. Consíguelo en un solo viaje y te daré
algo más.
Teparadós cogió la lista y se giró para marcharse con
un tosco grito infantil, cuando de repente Isaac lo asió
por el borde de un ala. El draco se giró, sorprendido.
— ¿Problemas, jefe?
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