Page 107 - Un Mundo Fuera Del Tiempo - Larry Niven
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Larry Niven                                                        Un mundo fuera del tiempo


               presentaba los colores del arco iris; el anillo de


               fuego aparecía como una colina de color blanco



               violáceo  que  se  aproximaba.  Las  estrellas


               presentaban tal grado de aglomeración que era


               imposible  distinguir  a  cada  una  de  ellas  de  su


               vecina, a menos que la vecina hubiera estallado.


               El arco iris avanzaba hacia atrás, hasta el mar de


               llamas  dejado  por  el  Don  Juan,  de  color  rojo


               profundo,  petrificado  en  su  sitio;  aquí  y  allá,



               alguna  supernova  en  blanco  amarillento  o


               verdoso.


                  El anillo de fuego (aquella región protuberante


               en  donde  el  calor  atrapado  en  la  corriente  de


               materia estelar se volvía aún más poderoso que


               el  efecto  compresor  del  agujero  negro)  se  iba


               acercando  más  y  más.  Corbell  sólo  renunció


               cuando su luminosidad le resultó cegadora.


                  —Reduce la luz —dijo, cubriéndose a medias



               los ojos.


                  —La  he  bajado  a  un  diez  por  ciento.  Dime


               cuándo debo reducirla más.


                  —Y  tú,  ¿estás  bien?  ¿No  vas  a  quemarte  las


               cámaras?


                  —Creo que no. Recuerda que debías lanzarte


               casi  hasta  el  Sol  al  final  de  tu  misión,  para



               desacelerar. Soporto luces muy intensas.





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