Page 189 - Portico - Frederik Pohl
P. 189
Según los archivos, el viaje más corto a otro sistema
estelar fue de dieciocho días. Se llegó a la Estrella de
Barnard y fue un fracaso, ya que en ella no había nada.
El más largo, o por lo menos el más largo que nadie
conoce hasta ahora ‐ ¿quién sabe cuántas naves
ocupadas por prospectores muertos están todavía en el
camino de regreso desde, tal vez, M‐31 en Andrómeda?
‐ fue de ciento setenta y cinco días de ida y los mismos
de vuelta. Volvieron muertos ‐ Es difícil saber dónde
estuvieron. Las fotografías que tomaron no revelan
gran cosa y, naturalmente, los prospectores no se
hallaban en estado de decirlo.
El inicio de un viaje es bastante alarmante, incluso
para un veterano. Sabes que estás acelerando. No sabes
cuánto durará la aceleración. Sin embargo, notas
cuándo se inicia el cambio de posición. En primer
lugar, lo notas porque el serpentín dorado que hay en
todas las naves Heechees se ilumina (nadie sabe por
qué). Pero notas que estás dando la vuelta sin
necesidad de mirarlo, pues la pequeña
pseudogravedad que te ha arrastrado hacia atrás
empieza a arrastrarte hacia delante. El suelo se
convierte en el techo.
¿Por qué no se limitarían los Heechees a hacer girar
sus naves en pleno vuelo, a fin de utilizar la misma
fuerza propulsora para la aceleración y la deceleración?
No lo sé. Habría que ser Heechee para saberlo.
188

