Page 194 - Portico - Frederik Pohl
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(nadie sabe por qué), y así sucesivamente. Todo sigue
ahí, y tú chocas con todo a cada instante.
Añadamos todavía a eso el equipo humano. Los trajes
espaciales: uno para cada tripulante, adaptado a tu
forma y figura. El equipo fotográfico. Las instalaciones
de retrete y baño. La sección para preparar los
alimentos. Las instalaciones para eliminar los
desperdicios. Los maletines de experimentos, las
armas, los taladros, las cajas de muestras, todo el
equipo que bajas a la superficie del planeta, si es que
tienes la suerte de llegar a un planeta donde puedas
aterrizar.
No te queda gran cosa. Es como vivir varias semanas
consecutivas bajo el capó de un camión muy grande,
con el motor en marcha y con otras cuatro personas que
luchan por el espacio.
A los dos días de viaje, empecé a experimentar un
absurdo prejuicio contra Ham Tayeh. Era demasiado
grande. Ocupaba más sitio del que le correspondía.
Para ser sincero, Ham ni siquiera era tan alto como
yo, aunque pesaba más. Pero a mí no me importaba el
espacio que yo pudiera ocupar. Sólo me importaba que
otros invadieran parte del mío. Sam Kahane era de
mejor tamaño, no más de un metro sesenta
centímetros, con una rígida barba negra y un áspero
vello rizado que le cubría el abdomen hasta el pecho,
así como toda la espalda. No se me ocurrió que Sam
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