Page 196 - Portico - Frederik Pohl
P. 196

día.  Las  tareas  domésticas  y  la  preparación  de  las

            comidas y limpieza requieren otras dos.


               Así pues, has ocupado unas cuatro horas por hombre

            diarias  y,  entre  los  cinco  tripulantes,  tienes  algo  así

            como ochenta horas que ocupar.


               Miento.  Esto  no  es  realmente  en  lo  que  ocupas  tu

            tiempo.  Lo  que  haces  con  tu  tiempo  es  esperar  el


            cambio de posición.

               Tres días, cuatro días, una semana; y fui consciente

            de  que  reinaba  una  tensión  progresiva  que  yo  no


            compartía. Dos semanas, y supe lo que era, porque yo

            también la sentía. Todos esperábamos que ocurriese.

            Cuando nos acostábamos, nuestra última mirada iba


            hacia la espiral dorada para ver si milagrosamente se

            había encendido. Cuando nos despertábamos, nuestro

            primer pensamiento era si el techo se habría convertido


            en  suelo.  A  la  tercera  semana  todos  estábamos

            realmente  nerviosos.  Ham  era  el  que  más  lo


            demostraba, el rollizo Ham de piel dorada con cara de

            genio festivo.

               ‐ Juguemos un rato al póquer, Bob.


               ‐ No, gracias.

               ‐ Vamos, Bob. Necesitamos un cuarto. (En el póquer


            chino se emplea toda la baraja, trece cartas para cada

            jugador. No se puede jugar de otro modo.)

               ‐ No tengo ganas.


               Y súbitamente furioso:




                                                                                                         195
   191   192   193   194   195   196   197   198   199   200   201