Page 251 - Portico - Frederik Pohl
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mucho tiempo... unos veinte días. Resolví dejar de
fumar y olvidarme de las comidas preparadas; de este
modo podía fijarme un presupuesto de nueve dólares
al día, para que mi per cápita y efectivo se agotaran al
mismo tiempo.
Llamé a Klara. Me pareció cauta, pero amistosa a
través del teléfono P, así que le hablé cauta y
amistosamente. No mencioné la fiesta, y ella no
mencionó que quisiera verme aquella noche, o sea que
dejamos las cosas así: tal como estaban. A mí me
pareció bien; no necesitaba a Klara para nada. Aquella
noche, en la fiesta, conocí a una chica nueva llamada
Doreen MacKenzie. En realidad, no era una chica;
debía de tener unos doce años más que yo, y ya había
hecho cinco viajes. Lo más interesante de ella era que
tuvo éxito en una ocasión. Había vuelto a Atlanta con
un millón y medio, gastado todo el dinero para
convertirse en cantante de PV ‐ escritor, empresario,
equipo de publicidad, anuncios, grabaciones, todo ‐, y
regresado a Pórtico tras el fracaso de sus ilusiones. El
otro factor es que era muy guapa.
Sin embargo, a los dos días de conocer a Doreen,
volví a llamar a Klara por el teléfono P. Me dijo: «Baja»,
y parecía ansiosa; yo llegué a los diez minutos, y
estábamos en la cama a los quince. Lo malo de conocer
a Doreen es que no la conocía a fondo. Era agradable,
un gran piloto, pero no era Klara Moynlin.
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