Page 250 - Portico - Frederik Pohl
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visto a los basureros recogiendo trozos de periódico y
colillas con unos pequeños aspiradores bombeados a
mano, e incluso había pensado en hacer ese trabajo si
no tenía más remedio. Pero no me gustaba que Shicky
lo hiciera.
Él seguía el hilo de mis pensamientos sin dificultad.
‐ No importa, Bob. De verdad, me gusta el trabajo.
Pero... por favor, si necesitas un tripulante, piensa en
mí.
Recogí mi bonificación y saldé mi per cápita de tres
semanas por adelantado. Compré varias cosas que
necesitaba: ropa nueva, y algunas grabaciones
musicales para quitarme a Mozart y Palestrina de los
oídos. Esto me dejó con unos doscientos dólares en
dinero.
Doscientos dólares podía ser mucho y podía no ser
nada. Significaban veinte copas en el Infierno Azul, o
una ficha en la mesa de blackjack, o quizá media
docena de comidas decentes fuera de la cooperativa de
prospectores.
Así pues, tenía tres posibilidades. Podía solicitar otro
empleo y quedarme indefinidamente. Podía embarcar
dentro de las tres semanas. Podía renunciar y volver a
casa. Ninguna de las posibilidades era atractiva. Sin
embargo, mientras no gastara más de lo estrictamente
necesario no tenía que decidirme hasta dentro de, oh,
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