Page 267 - Portico - Frederik Pohl
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ayudara a olvidarlo todo. Los pensamientos de Klara
siguieron la misma dirección que los míos, porque se
deslizó de la hamaca y empezó a vestirse.
‐ Vayamos al casino ‐ dijo vivamente ‐. Esta noche me
siento inspirada.
No había llegado ninguna nave, y ni un solo turista.
Por otra parte, tampoco había muchos prospectores,
tras las numerosas salidas de las últimas semanas. La
mitad de las mesas del casino estaban cerradas, con las
fundas de tela verde por encima. Klara encontró un
asiento en la mesa de blackjack, firmó el recibo de un
montón de marcadores de cien dólares, y el tallador me
dejó sentar junto a ella sin jugar.
‐ Ya te había dicho que hoy tendría suerte ‐ dijo
cuando, al cabo de diez minutos, había ganado más de
dos mil dólares a la casa.
‐ Lo estás haciendo muy bien ‐ la animé, pero la
verdad es que aquello no me divertía nada. Me levanté
y di unas vueltas por la sala. Dane Metchnikov metía
prudentemente monedas de cinco dólares en las
máquinas, pero no tenía aspecto de querer hablar
conmigo. No había nadie que jugase al bacará. Dije a
Klara que iba a tomar un café en el Infierno Azul (cinco
dólares, pero en momentos de tan poca clientela como
éste seguirían llenándome la taza por nada). Ella me
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