Page 320 - Portico - Frederik Pohl
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Sigfrid hace un ruido extraño, como si se aclarase la

            garganta. Es su forma de interrumpir sin interrumpir.


               ‐ ¿Qué has dicho, Bob?

               ‐ ¿Qué? ¿Cuándo?

               ‐ Cuando has declarado que no había nada serio entre


            vosotros.

               ‐ Diablos, no sé lo que he dicho. No hubo nada serio,


            eso es todo. Sólo me entretuve a mí mismo para pasar

            el tiempo.

               ‐ No has utilizado la palabra «entretener», Bob.


               ‐ ¿No? ¿Qué palabra he utilizado?

               Reflexiono escuchando el eco de mi propia voz.

               ‐ Me parece que he dicho «me distraje a mí mismo».


            ¿Verdad que sí?

               ‐ Tampoco has dicho «distraje», Bob. ¿Qué has dicho?

               ‐ ¡No lo sé!


               ‐ Has dicho, «sólo me violé a mí mismo», Bob.

               Me  pongo  inmediatamente  en  guardia.  Me  siento


            como si de pronto hubiese descubierto que me había

            mojado  los  pantalones,  o  tenía  la  bragueta  abierta.

            Salgo de mi cuerpo y contemplo mi propia cabeza.


               ‐ ¿Qué significa para ti «me violé a mí mismo», Bob?

               ‐  Digamos ‐  contesto  riendo,  verdaderamente


            impresionado y divertido al mismo tiempo ‐, que es un

            lapsus  freudiano  ¿no  crees?  Tus  amigos  son  muy

            perspicaces. Mis felicitaciones a los programadores.








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