Page 399 - Portico - Frederik Pohl
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‐ ¿De verdad? ‐ El holograma que yo llamo Sigfrid
von Schrink se vuelve hacia un rincón de la estancia ‐.
Déjame enseñarte un retrato. ‐ Levanta la mano (esto es
puro teatro, estoy seguro) y en aquel mismo rincón
aparece la figura de una mujer. No está muy clara, pero
parece joven, delgada, y se tapa la boca igual que si es‐
tuviera tosiendo.
‐ No se parece demasiado a mi madre ‐ protesto.
‐ ¿Tú crees?
‐ Bueno ‐ digo generosamente ‐, supongo que es lo
mejor que has podido encontrar. Vamos, teniendo en
cuenta que no puedes basarte en nada más que mi
descripción de ella.
‐ El retrato ‐ explica Sigfrid con amabilidad ‐ se hizo
según tu descripción de Susie Hereira.
Enciendo otro cigarrillo, con algunas dificultades,
pues me tiemblan las manos.
‐ ¡Vaya! ‐ exclamo, con verdadera admiración ‐. Me
quito el sombrero ante ti, Sigfrid. Esto es muy
interesante. Claro que ‐ prosigo, súbitamente irritado ‐
, ¡Dios mío, Susie no era más que una niña! Aparte de
esto me doy cuenta... quiero decir que ahora me doy
cuenta de que hay cierto parecido. Sin embargo, la
edad está equivocada.
‐ Bob ‐ dice Sigfrid ‐, ¿cuántos años tenía tu madre
cuando tú eras pequeño?
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