Page 82 - Portico - Frederik Pohl
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sorprendió  tener  que  emplear  toda  la  fuerza  de  mis

            músculos para moverla. No es que diese la impresión


            de estar atascada; más bien de que su dureza obedecía

            a algún propósito. Y, pensando en lo mal que lo puedes

            pasar  si  por  accidente  cambias  de  rumbo  a  medio


            vuelo, lo más probable es que fuera esto último.




               Como es natural, ahora también sé más de esto que

            mi profesora de entonces. No es que sea muy listo, pero

            un montón de gente ha tardado muchísimo tiempo en


            comprender qué ocurre en el momento en que se elige

            un rumbo.

               El seleccionador de destino es una hilera vertical de


            generadores.  Las  luces  que  se  encienden  revelan

            números, lo cual no es fácil de ver porque no parecen

            números. No son de posición ni decimales. (Por lo visto


            los Heechees expresaban los números como sumas de

            primos  y  exponentes,  pero  todo  esto  es  demasiado


            complicado para mí.) En realidad, los únicos que han

            de saber leer los números son los pilotos de control y

            los  programadores  de  rumbo  que  trabajan  para  la


            Corporación, y no lo hacen directamente sino con un

            traductor  computador.  Los  cinco  primeros  dígitos


            aparecen  para  expresar  la  posición  del  destino  en  el

            espacio  y  se  leen  de  abajo  arriba.  (Dane  Metchnikov

            dice que el verdadero orden no es de abajo arriba sino


            de  delante  a  atrás,  lo  cual  revela  algo  acerca  de  los




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