Page 86 - Portico - Frederik Pohl
P. 86
dudo de que sepa explicar cuáles eran mis
sentimientos.
Me refiero a que allí estaba yo, en un asiento que
habían ocupado los Heechees hacía medio millón de
años. Lo que tenía delante era un seleccionador de
blanco. La nave podía ir a cualquier parte. ¡A cualquier
parte! Si elegía el blanco correcto, ¡yo podía
encontrarme en los alrededores de Sirio, Proción e
incluso la Nebulosa de Magallanes!
La profesora se cansó de tener la cabeza colgando; se
introdujo por la abertura y vino hasta mí.
‐ Ahora te toca a ti, Broadhead ‐ dijo, posando una
mano en mi hombro y apoyando contra mi espalda lo
que tomé por sus pechos.
Yo me sentía reacio a tomar nada. Pregunté:
‐ ¿No hay manera de tener una idea de adónde irás a
parar?
‐ Es probable que sí ‐ me contestó ‐, si eres un Heechee
y has estudiado para piloto.
‐ ¿Ni siquiera algo así como que un color te lleva más
lejos de aquí que otro?
‐ Nadie lo ha comprobado, aunque, como es natural,
no dejan de intentarlo. Hay todo un equipo dedicado a
programar los informes de las misiones que han vuelto
con las combinaciones que les hicieron despegar. Hasta
ahora, estas naves han regresado vacías. Bueno, manos
a la obra, Broadhead. Apoya toda tu mano sobre la
85

