Page 88 - Portico - Frederik Pohl
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‐ ¿Qué hay?
‐ ¿Estás dormido?
Era evidente que no lo estaba, pero interpreté la
pregunta tal como ella quería.
‐ No, sólo pensaba.
‐ Yo también... Oye, Bob.
‐ Dime.
‐ ¿Te gustaría que viniera a tu hamaca?
Hice un esfuerzo a fin de despertarme lo suficiente
para considerar los méritos de la pregunta.
‐ Yo lo deseo de verdad ‐ añadió ella.
‐ Sí, claro. Quiero decir, me gustará que vengas.
Entró en mi habitación y yo le hice sitio en la hamaca,
que osciló ligeramente cuando ella se tendió junto a mí.
Llevaba una camiseta de punto y bragas, y su contacto
era suave y cálido mientras nos columpiábamos en el
hueco de la hamaca.
‐ No es necesario que haya sexo ‐ dijo ‐; estaré bien de
cualquier modo.
‐ Ya veremos. ¿Estás asustada?
Su aliento era lo más perfumado de su persona; yo lo
sentía en la mejilla.
‐ Mucho más de lo que me imaginaba.
‐ ¿Por qué?
‐ Bob... ‐ Se movió hasta ponerse cómoda y entonces
volvió la cabeza para mirarme por encima del hombro
‐. ¿Sabes que a veces dices cosas muy estúpidas?
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