Page 99 - Portico - Frederik Pohl
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Muy  complacido,  pensé  en  pedir  huevos  fritos  y

            tocino  ahumado,  pero  ni  siquiera  mi  momentánea


            euforia  me  lo  permitió,  y  en  su  lugar  pedí  zumo  de

            naranja (que, ante mi sorpresa, resultó auténtico), un

            brioche y varias tazas de café negro danés. Lo único


            que me faltaba era una chica bonita en el brazo de mi

            sillón.  Había  dos  guapas  mujeres  que  parecían


            tripulantes  del  crucero  chino;  ambas  se  mostraban

            dispuestas  a  intercambiar  mensajes  radiados  con  la

            mirada,  pero  decidí  reservarlas  para  un  próximo


            futuro y, después de pagar la cuenta (muy dolorosa),

            me fui para asistir a clase.

               Mientras  bajaba,  me  encontré  con  los  Forehand.  El


            hombre, cuyo nombre parecía ser Sess, bajó con el cable

            y esperó para desearme cortésmente buenos días.

               ‐ No le hemos visto durante el desayuno ‐ mencionó


            su  esposa,  por  lo  que  les  conté  dónde  había

            desayunado.


               La hija menor, Lois, me miró con algo de envidia. Su

            madre sorprendió la expresión y le dio unas palmadas.

               ‐ No te preocupes, cariño. Comeremos allí antes de


            volver a Venus. ‐ Y añadió, dirigiéndose a mí ‐: Ahora

            tenemos  que  gastar  con  cuidado.  Pero  cuando


            descubramos algo, gastaremos los beneficios en unos

            planes estupendos.

               ‐ Todos los hemos hecho ‐ repliqué, pero de pronto se


            me ocurrió algo ‐: ¿De verdad van a volver a Venus?




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