Page 436 - Kraken - China Mieville
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supuesto, ante lo absurdo del asunto, ante el cómo
de aquel mensaje, y las palabras en sí mismas, su
contenido, su explicación a la desaparición de
Leon, no podía obviarlo, quedarse al margen.
Marge se dio cuenta de que estaba llorando. Lloró
durante mucho rato, casi en silencio,
conmocionada.
Acompasada con el ritmo de la luz como
estaba, reparó de inmediato en un último y
repentino cambio. Echó mano de la leyenda del
código morse y derramó lágrimas sobre él. Esta
última frase, la farola solo la repitió dos veces. NO,
leyó, TE METAS.
Conteniendo suspiros de abatimiento,
deslizándose como atravesando una masa viscosa,
Marge fue hasta donde tenía el ordenador y se
puso a investigar. No se le ocurrió ni por un
instante obedecer este último mandamiento.
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