Page 158 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
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Mieli se debate en la marabunta de mendigos de
Tiempo. Hay algunos desnudos, como el primero,
otros son indistinguibles de los demás transeúntes de
la Avenida, pero todos comparten la misma expresión
de hambre y desesperación. Abundan las máscaras y
las capuchas. Se empujan unos a otros en su afán por
llegar hasta ella, formando un cerco enmarañado de
cuerpos convulsos que se estrecha a su alrededor
mientras los más autónomos de sus gógoles
defensivos comienzan a despertar. Tengo que salir de
aquí antes de que mi tapadera salte por los aires.
Aparta a un mendigo de un empujón y embiste a otro
con el hombro: ambos se desploman en un amasijo de
brazos y piernas. Los deja atrás a la carrera. Uno de
los asaltantes derribados le agarra la pierna desde el
suelo. Mieli se cae. Golpea dolorosamente el
pavimento con un codo. Un brazo se cierra alrededor
de su garganta. Una voz le susurra al oído:
—Danos todo el Tiempo que lleves encima o
comprobaremos si los Resurrectores son capaces de
traerte de vuelta, zorra alienígena.
—¡Ayuda! —grita Mieli. Se le nubla la vista al tiempo
que un martilleo se instala en sus sienes. Su
metacórtex se activa para amortiguar el dolor,
ralentiza el tiempo y empieza a despertar al resto de
sus sistemas. Qué fácil sería barrer a esta turba de su
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