Page 163 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
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nunca se molestan en explicar a los turistas cómo se
usa la nuestra.
—Únicamente queríamos admirar las vistas —dice
Mieli—. El Palacio de Olimpo, apuntarnos tal vez a un
safari de foboi…
—Hagamos una cosa —sugiere el tzaddik—. ¿Por qué
no echamos un vistazo a la memoria del ágora…? Eso
es.
La sensación es tan inesperada como encontrar por fin
la palabra que tenías en la punta de la lengua. Mieli
recuerda haber visto el ágora desde arriba, con todo
lujo de detalles, consciente de las facciones de todos
los rostros de la multitud. Revive con nitidez el
momento en que el ladrón cruzó el ágora a la carrera.
—Oh —dice el Caballero.
Mieli recibe una repentina solicitud de gevulot
procedente de él, instándola a olvidar su reacción. La
acepta: quedará almacenada en el metacórtex de
todas formas. Le coloca un asterisco para revisarla
más tarde. Curioso.
—Lo que puedo hacer es modificar un poco las reglas
para ayudarte a encontrarlo. Los tzaddikim contamos
con ciertos… recursos especiales. —El Caballero
desenrosca el mango de su bastón. Una diminuta
esfera de niebla útil se eleva por los aires como una
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