Page 182 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
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tu cometido como hasta ahora, y tanto yo como tu
amiga te veremos aquí pronto, en carne y hueso.
Mieli regresa a la habituación perfumada de rosas.
Con parsimonia, se levanta y se prepara otra copa.
En ausencia de Mieli, Perhonen y yo analizamos el
Reloj. Sobre todo ella; mi papel se limita básicamente
a proporcionarle unas manos con las que trabajar. Al
parecer, Mieli ha concedido a la nave cierto grado de
acceso a los sistemas sensoriales de mi cuerpo. Qué
sensación tan extraña, sostener el Reloj entre los
dedos mientras unas finas sondas de puntos‐q reptan
desde ellos a su interior.
—Siempre me han gustado —digo en voz alta—. Los
Relojes. Combinan estados engranados con
osciladores y mecánica. Los hay grandes y pequeños.
Son una preciosidad.
Hm. Acércatelo más al ojo.
Mientras Perhonen realiza el análisis, hojeo
someramente las exomemorias de los palacios de la
memoria y combato con alcohol la jaqueca resultante.
—¿Sabes? Creo que no sé dónde tenía la cabeza.
¿Palacios de la memoria? —Un sofisticado sistema
mnemotécnico, consistente en grabar lugares e imágenes en
la mente. Locus imaginarios donde almacenar símbolos que
representan los recuerdos. Una técnica muy extendida
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