Page 184 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
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de prisión no son su especialidad. Ni siquiera tiene madera
de combatiente, la verdad sea dicha.
—¿Entonces a qué viene todo esto? ¿Por qué está al
servicio de la Sobornost?
¿Por qué se hacen siempre las cosas? Por otra persona.
Y deja de interrogarme, que así no hay quien se
concentre. Las trampas de iones de estos chismes son
muy delicadas.
—De acuerdo. En fin, cuanto antes resolvamos esto,
antes podremos pasar a asuntos más gratos e
importantes.
Acaricio el objeto que sostengo en las manos. Las
letras que componen la palabra «Thibermesnil»
resaltan ligeramente sobre la superficie.
—Ajá. —Establezco la conexión de repente. Cuando
regresé, tuve un sueño, y en él salía un libro, algo
acerca de un ladrón de flores. Y una historia. Sherlock
Holmes llega demasiado tarde. Un pasadizo secreto,
desvelado por…
Oprimo la letra H con una uña. Tras algo de presión,
se gira. Repito el proceso con la R y con la L. La tapa
del Reloj se abre. Dentro hay una fotografía en la que
salen un hombre y una mujer. El tipo soy yo, más
joven, moreno, sonriente. Ella tiene el pelo castaño
rojizo y la nariz cruzada por una franja de pecas.
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