Page 207 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
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Interludio
Voluntad
LA idea de colarse en la sinagoga se le ocurrió a Isaac.
Pero es Paul el que les facilita el acceso, como cabía
esperar, susurrando al gevulot del edificio blanco con
forma de concha hasta que éste revela una de sus
puertas, bajo un arco esbelto embellecido con
intrincados relieves de escayola.
—Después de ti, rabí —dice Paul con las mejillas
encendidas, ensayando una reverencia tan exagerada
que a punto está de hacerle perder el equilibrio.
—No, no, tú primero —insiste Isaac—. Qué diablos,
entremos a la vez. —Rodea los hombros del joven con
un brazo y, dando tumbos, los dos entran a la par en
el lugar de culto.
Llevan catorce horas sin parar de beber. A Isaac le
encanta el primitivo zumbido del alcohol que
retumba en su cráneo: mucho mejor que los
sofisticados narcóticos sintéticos. La parte de su
cerebro que permanece sobria, cada vez menos, lo
reconoce como un meme en lugar de algo físico: la
milenaria cultura de la ebriedad, el culto a Baco
integrado en su cuerpo diseñado en la Oubliette.
En cualquier caso, lo importante es que una lógica
retorcida gobierna el mundo que lo rodea, que el
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