Page 205 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
P. 205
cabello muy corto, la nariz larga y prominente, los
labios carnosos y las cejas recurvadas. Va vestida por
entero de blanco, con una chaqueta xantheana sobre
una elegante versión del uniforme revolucionario. En
los lóbulos de sus orejas rutilan dos gemas diminutas.
Dos manos esbeltas se posan encima del periódico; los
dedos, muy largos, se arquean como lomos felinos.
—¿Qué se siente al ser famoso, monsieur Beautrelet?
—Disculpe, no tengo el placer… —Insiste en su oferta
de gevulot, al menos para averiguar su nombre; ni
siquiera está seguro de que sea normal que ella
conozca el suyo, o le vea la cara. Sin embargo, es como
si lo rodeara una muralla de intimidad inexpugnable,
un espejo de un solo sentido.
La mujer agita una mano.
—Esto no es ninguna visita de cortesía, monsieur
Beautrelet. Limítese a contestar a mi pregunta.
Isidore se fija en las manos que descansan encima de
la foto en blanco y negro. Distingue entre los dedos
sus propios ojos, adormilados en la foto que sacó el
periodista.
—¿A qué viene tanto interés?
—¿Qué le parecería resolver un caso de los que
reportan auténtica fama? —La sonrisa de la mujer
205

