Page 209 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
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vodka le quema la lengua—. Además, ésta es la fe de


           los  campeones,  amigo  mío:  un  millar  de  reglas


           arbitrarias               que           deben             aceptarse               sin         más,


           completamente irracionales hasta la última de ellas.


           Nada de optar a la salvación por el simple hecho de


           tener un poco de fe, eso son cosas de niños. Deberías


           probarlo alguna vez.



           —Gracias, pero me parece que paso. —Paul se acerca


           a  las  puertas  del  Arca;  su  expresión  es  extraña.


           Musita—: Incumplir la ley, ese melodioso sonido. —


           De improviso, se gira—. Isaac, ¿sabes por qué somos


           amigos?



           —Porque te odio un poco menos que al resto de los


           imbéciles  que  viajan  a  lomos  de  este  mosquito  de


           ciudad marciana —dice Isaac.




           —Porque no me interesa nada de lo que posees.



           Isaac observa a Paul. A la luz de las vidrieras, entre la


           bruma del vodka, parece muy joven. Recuerda cómo


           se conocieron: en el transcurso de una discusión en un


           bar  para  turistas  de  otros  planetas  que  se  salió  de


           madre. La rabia acumulada de Isaac fue escapando de


           él en rachas, como un ataque de tos, hasta culminar


           en una pelea durante la que descubrió, entusiasmado,


           que su joven contrincante no se escondía detrás del


           gevulot.



           Isaac permanece callado unos instantes.





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