Page 229 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
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Me levanto, muy despacio. Aunque mi cuerpo está


           ileso  —no  tengo  ningún  hueso  roto—,  finge  no


           estarlo. Toda mi piel cosquillea como si la cubriera un


           inmenso hematoma.



           —Ya, a propósito…



           —¿Qué?




           —¿Te das cuenta de que deberías concederle a este


           cuerpo  algo  más  que  simples  privilegios  de  dolor?


           Necesitaré  algo  de  flexibilidad  si  quiero  crear  una


           identidad nueva. Incluso para seguir la pista de esa


           tal Raymonde me hará falta algo más que la vista y el


           oído. Por no mencionar la capacidad para emular el


           sentido  del  gevulot  y  tener  alguna  posibilidad  de


           sobrevivir  si  volvemos  a  encontrarnos  con  nuestro


           amigo de antes, el de las mil voces.



           Me estudia atentamente, masajeándose las manos. La


           fina  capa  de  sangre  seca  que  las  recubre  se


           descascarilla y cae en forma de copos mientras su piel


           se limpia sola.



           —Ah,  y  gracias  por  salvarme  el  culo,  dicho  sea  de


           paso  —añado.  Aunque  sé  que  es  lo  mismo  que


           echarles  margaritas  a  los  cerdos,  me  esfuerzo  por


           imprimir algo de calidez (prácticamente sincera) a mi


           mirada y le dedico mi sonrisa más deslumbrante—. A


           ver si dejas que te devuelva el favor.









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