Page 288 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
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cabellos que me hacen cosquillas en la cara como
gotas de lluvia, emborracharme con el rabí Isaac, cantar
bajo la lluvia, arrastrarme hasta casa de madrugada y
desoír sus protestas mientras la saco a la calle conmigo para
contemplar las nubes bajo la cúpula de la red seráfica, sus
cabellos empapados mientras la música nos envuelve,
recuerdo la primera vez que tocó para mí, después de hacer
el amor, desnuda, livianos y parsimoniosos sus dedos sobre
las teclas negras y marfileñas sus manos dibujan líneas
en mi pecho mapas y croquis, arquitectura, formas que
encajan, horas interminables; coge uno de los bocetos y me
dice que parecen partituras.
—Cuéntame —dice.
y lo hago, le hablo del ladrón, del muchacho del desierto que
quería ser jardinero, que quería labrarse un nuevo porvenir,
y para mi sorpresa no sale corriendo sino que se ríe con
delicadeza como las patas de un gato que baila con un
sombrero estrambótico, un gato con botas, una criatura de
ensueño, en el pasillo de un castillo…
—Hijo de puta. ¡Increíble hijo de la gran puta! —grita
Raymonde.
El presente es una botella de champán que se rompe
en mi cabeza. Me desvanezco un instante, y cuando
recupero la vista, estoy tendido en el suelo y ella se
yergue sobre mí con un bastón antiguo en la mano.
—Tienes. Idea. De lo que has hecho.
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