Page 289 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
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Su rostro es una máscara plateada. Su voz es ronca y


           coral.  Justo  cuando  empezaba  a  preguntarme  dónde  se


           habría metido la policía de este mundo, pienso sin fuerzas


           antes de que Mieli atraviese la ventana.



           Las alas de Mieli convierten el pseudocristal en una


           nube  de  añicos  que  barren  la  habitación  a  cámara


           lenta, como ráfagas de nieve. El metacórtex la inunda


           de información. El ladrón está aquí, la tzaddik está


           allí, un núcleo de carne humana envuelto en una nube


           de niebla útil de combate.



           Renunciando a toda pretensión de sigilo para rastrear


           al ladrón, ordenó a Perhonen que volviera a poner en


           peligro su tapadera y ejecutara escáneres WIMP para


           localizar el punto donde se perdió la señal del enlace


           biotópico.  A  continuación  despegó,  envuelta  en  un


           borrón de gevulot, sin dejar de ojear el dossier de la


           mujer  que  había  recopilado  la  nave.  Fue  como  si


           tardara  una  eternidad  en  encajar  todas  las  piezas,


           pero no le sorprende descubrir que la tzaddik se ha


           llevado al ladrón a su casa.




           Intenta agarrar al ladrón e irse tan deprisa como llegó,


           pero la niebla es más rápida y recubre sus alas con una


           gruesa  capa  de  gel,  intentando  introducirse  en  sus


           pulmones  y  bloqueando  los  puertos  de  su


           lanzafantasmas.  Dispara  un  punto‐q  en  modo  de


           cegar y aturdir. El proyectil detona como un sol en







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