Page 371 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
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quizá. Con paso ligeramente tambaleante, sube al
escenario.
Las canciones brotan de ella a raudales. Canta sobre
el hielo. Canta sobre el largo viaje de Ilmatar desde el
mundo incendiado, del placer de tener alas y de los
antepasados del alinen. Canta la canción que crea
naves. Canta la canción que protege las puertas de un
koto frente al Señor Oscuro. Canta sobre su hogar.
Cuando termina, los asistentes guardan silencio.
Hasta que, uno por uno, todos rompen a aplaudir.
Emprenden el regreso juntos, mucho más tarde. El
ladrón la toma del brazo, pero de alguna manera, no
le parece inapropiado.
Una vez en el hotel, cuando llega el momento de decir
buenas noches, el ladrón se resiste a soltarle la mano.
Mieli puede sentir su excitación y su tensión a través
del enlace biotópico. Le acaricia la mejilla y atrae su
rostro hacia ella.
Se le escapa entonces la risa, brota de ella como hiciera
antes la canción, y la expresión lastimera del ladrón
hace que le resulte imposible parar.
—Perdón —dice, doblada por la cintura, con lágrimas
en los ojos—. No puedo evitarlo.
—Soy yo el que debe disculparse —replica el
ladrón—, por no ver dónde está la gracia. —Su rostro
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