Page 370 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
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más atrevida. Hay algo de falso en todo ello, y lo sabe:
su metacórtex anulará todos los síntomas de ebriedad
y las emociones superfluas al menor indicio de
problemas. Pero la farsa resulta agradable.
¿Cómo va eso?, susurra para Perhonen. Deberías sumarte
a la fiesta. Voy a cantar.
En el escenario, una muchacha con unas gafas de sol
gigantescas está ejecutando una combinación de
poesía e imágenes abstractas de materia temporal al
son de los latidos de su corazón. Mieli ve cómo el
ladrón hace una mueca.
Lo siento, dice la nave. Estoy ocupada resolviendo un
problema de criptografía de redes multidimensional con un
millar de gógoles matemáticos. Pero me alegra que te estés
divirtiendo.
La extraño.
Lo sé. La rescataremos.
—¿Mieli? Te toca. —Mieli da un respingo. Te dejo.
Tengo que cantar. Reprime un eructo.
—No me explico cómo me dejé convencer.
—Siempre me dicen lo mismo —replica el ladrón—.
¿Sabes? Eres la única persona en la que puedo confiar
de veras aquí. Así que no te preocupes. Yo te guardo
las espaldas. —Mieli asiente con la cabeza, sintiendo
un nudo en la garganta; o en la garganta del ladrón,
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