Page 395 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
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Vamos,  azuzo  a  Mieli.  Tú  puedes  con  este  tío.  Hazle


           cantar.



           Mieli me lanza una mirada extraña.



           El hombre asiente con la cabeza en dirección a Mieli.




           —Gracias por la invitación, por cierto. Mis socios y yo


           apreciamos la franqueza. —Suelta el puro dentro de


           la copa: se apaga con un siseo—. ¿Pero dónde están


           mis  modales?  Por  favor.  —Indica  el  diván  con  un


           gesto—. Sentaos.



           Agarro el hombro de Mieli. ¿Invitación? Se sacude mi


           mano  de  encima.  Luego.  La  cantante  oortiana  del


           Pañuelo Rojo de Seda ha desaparecido, y sus rasgos


           vuelven a ser duros como el pedernal. Reconociendo


           que  no  está  de  humor  para  discusiones,  me  siento


           junto a ella. El hombre se apoya en el canto de la mesa


           y enarca las cejas.



           —Por cierto, Jean, estoy sorprendido. En los buenos


           tiempos habrías sido mucho más directo. No habrías


           esperado a que nadie muriera voluntariamente, sino


           que los cadáveres habrían ido cayendo conforme los


           necesitaras. Debes de estar ablandándote.



           —Soy un artista —digo—. Los cadáveres y el arte se


           combinan  muy  mal.  Seguro  que  ya  en  los  buenos


           tiempos opinaba lo mismo, monsieur…












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