Page 453 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
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Mientras habla, Isidore teleparpadea los informes de
la exomemoria pública de la Avenida. No está allí, en
ellos, sólo es un grupo de gente escuchando al vacío.
—Mierda —dice. Están intentando bloquearla.
El repentino recuerdo de la Voz llega con una fuerza
y una emoción arrolladoras, y a punto está de hacerle
caer de rodillas. Recuerda que los tzaddikim están
propagando mentiras y que son agentes de los zokus, y que
los zokus quieren destruir el estilo de vida de la Oubliette.
La Voz siempre ha sido una simple sugestión, una
vocecita insistente recitando una lista de cosas que
hacer, pero esto… esto es directo, violento, un
recuerdo grabado a fuego en su mente, imposible de
pasar por alto. Isidore recuerda que debería irse a casa
y usar un gevulot de intimidad integral hasta que las aguas
vuelvan a su cauce, y que cualquier posible fallo de la
maquinaría de la ciudad tiene que ver con una leve
infección de foboi que ya está siendo tratada.
Sacude la cabeza. Los recuerdos están cargados de
culpa: se desembaraza de ellos como si saliera
arrastrándose de un pozo de arenas movedizas.
—Algo anda mal —musita el taxista, masajeándose
las sienes—. Algo anda mal. He oído lo que acaba de
decir.
Gritos. Ha estallado una pelea al borde del ágora, un
joven vestido al estilo zoku está siendo zarandeado
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