Page 458 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
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La burbuja de puntos‐q deja a Isidore y a Pixil en la
cueva del tesoro. También ésta es un hervidero de
actividad: los cubos negros se elevan del suelo y se
desvanecen en los portales plateados. La Veterana
está en el centro de todo, una forma femenina enorme
y reluciente, con las facciones serenas enmarcadas en
un círculo de gemas flotantes.
—Jovencito —dice—. Siempre es un placer recibir tu
visita, pero debo reconocer que has elegido el
momento más inoportuno. —Su voz es la misma que
la de la mujer rubia que conoció Isidore, profunda y
cálida.
Isidore eleva la mirada hacia la Veterana, conjurando
toda la rabia y el desafío a su disposición ante la
posthumana.
—¿Por qué lo has hecho? ¿Por qué has ayudado a los
criptarcas?
Pixil se lo queda mirando fijamente, sin dar crédito a
sus oídos.
—Isidore, ¿pero qué dices?
—¿Sabes esos criptarcas de los que los tzaddikim de
ahí fuera llevan hablando todo el día? ¿Te acuerdas
de esa simulación que decías que había construido
Drathdor? Bueno, pues es la Corona. De ahí vienen
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