Page 455 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
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mientras  los  criptarcas  controlan  las  mentes  del


           pueblo para intentar destruir la colonia zoku a fin de


           impedir que los tzaddikim acaben con su reinado —


           dice—. Me propongo detenerlos a todos. —Hace una


           pausa—.  Además,  creo  que  el  ladrón  es  mi  padre


           biológico.



           El  taxista  se  lo  queda  mirando  unos  instantes,


           inexpresivo.



           —Vale —dice—. ¡Monta!




           El  aracnotaxi  se  mueve  como  un  insecto  poseído,


           escabullándose  de  la  Avenida  y  atajando  por  una


           parte  del  Laberinto,  cruzando  las  calles  con  saltos


           desenfrenados.  La  aguja  negra  se  cierne  sobre  el


           Laberinto, y unos pocos tzaddikim todavía flotan a su


           alrededor. El Laberinto mismo ha sido aprehendido


           por  unas  manos  gigantescas  y  zarandeado  como  el


           rompecabezas de un niño: hay edificios derruidos y


           calles rotas por todas partes. Al igual que Aletargados


           amarillos,  sanitarios  y  de  rescate,  pero  sus


           movimientos  son  descoordinados  y  confusos.  Unas


           ondulaciones extrañas recorren toda la exomemoria,


           destellos de déjà vu.



           El Distrito de Polvo parece una esfera de nieve. Lo


           rodea una burbuja de puntos‐q que distorsiona todo


           cuanto hay dentro, confiriendo a los edificios de los










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