Page 298 - Herederos del tiempo - Adrian Tchaikovsky
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momento de desvarío en el que contuvo el aliento


              para evitar la plaga que anticipaba, hasta que se


              dio cuenta de que era una estupidez.



              Bueno, ahora todos la tenemos.


              —Coged  las  pistolas.  Coged  el  equipo.  Ya


              estamos  aquí,  y  ahora  o  sobrevivimos  fuera  o


              morimos dentro —ladró Scoles—. ¡Todos fuera, y


              rápido!


              Nessel  ya  estaba  tirando  de  la  puerta  externa,


              derribando su pequeña ilusión de seguridad. Al


              otro lado estaba el mundo real.



              En cuanto se abrió la puerta externa oyeron gritar

              a Bales. La mujer estaba tumbada en el suelo justo


              fuera  de  la  nave,  golpeándose  en  el  traje  con


              ambas manos, pataleando y moviendo los brazos


              como si la atacase alguien invisible. Todos menos

              Holsten  y  Tevik  se  agruparon  para  ayudarla,


              intentando  que  se  controlase.  Gritaban  su


              nombre,  pero  ella  los  ignoró,  los  manoteó  e

              intentó  quitarse  el  casco  como  si  se  estuviese


              asfixiando. Uno de sus pies era una ruina roja, al


              parecer medio amputado; la pernera de su traje

              estaba cortada con espeluznante precisión.



              Fue Nessel quien soltó el cierre y le quitó el casco


              a Bales, pero sus gritos se hablan convertido ya


              en un espantoso sonido líquido, y lo primero que

              salió tras la ruptura del sello fue sangre.











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