Page 602 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
P. 602
—Me inclino a pensar que en este caso
mantener su ignorancia es la política más sabia
—dijo Finkle‐McGraw.
—Le ha servido bien hasta ahora. Pero con el
paso del tiempo, es más y más caprichosa y está
menos dispuesta a concentrarse en sus tareas
escolares. Vive en una fantasía y es feliz así.
Cuando descubra que la fantasía es sólo eso,
temo que no le irá bien.
—No es la primera jovencita que muestra
signos de una vivida imaginación —dijo el Lord
Accionista—. Tarde o temprano se arreglará.
Las tres pequeñas exploradoras, y los dos
jinetes adultos, volvieron pronto a la gran casa.
El desolado brezal privado de lord Finkle‐
McGraw estaba tan lejos de los gustos de las
niñas como el whisky de malta: arquitectura
gótica, colores apagados y sinfonías de
Bruckner. Una vez llegadas allí y viendo que no
estaba equipado con unicornios rosas,
vendedores de algodón de azúcar, bandas de
música juveniles o toboganes de agua verde,
perdieron el interés y comenzaron a gravitar
hacia la casa; que por sí misma estaba lejos de ser
602

