Page 784 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
P. 784

la imagen era mejor que una fotografía, y pronto


              se  abandonó  y  comenzó  a  moverlo  por  la


              ciudad.  Comprobó  el  pequeño  Enclave  del


              Reino Celeste en el corazón de la vieja ciudad,


              donde un par de mandarines estaba de pie sobre


              un puente en zigzag por encima de un estanque,


              contemplando  un  grupo  de  carpas  doradas,


              tenues  barbas  plateadas  corriendo  por  la  seda


              colorida  de  sus  solapas,  los  botones  de  zafiro


              azul  sobre  los  birretes  reclinándose  cuando


              movían la cabeza. Miró a un alto edificio más al


              interior,              aparentemente                       una           concesión


              extranjera  de  algún  tipo,  donde  algunos  euros


              celebraban una fiesta, algunos saliendo al balcón


              llevando vasos de vino y espiando también por


              su cuenta. Finalmente, apuntó el telescopio hacia


              el horizonte más allá de los vastos y peligrosos


              suburbios  dominados  por  la  mafia  china,


              adonde habían forzado a retirarse a millones de


              pobres  de  Shanghai  para  dejar  sitio  a  los


              rascacielos. Más allá había una tierra agrícola de


              verdad, una red fractal de canales y riachuelos


              que relucían como una red dorada al reflejar la


              palidez  de  la  puesta  de  sol  y  más  allá,  como


              siempre, unos pocos pilares dispersos de humo


              en  la  distancia,  donde  los  Puños  de  la  Recta






                                                                                                     784
   779   780   781   782   783   784   785   786   787   788   789