Page 785 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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Armonía  quemaban  las  líneas  de  Toma  de  los


              diablos extranjeros.





                  —Eres  una  chica  curiosa  —dijo  madame


              Ping—.  Eso  es  natural.  Pero  nunca  debes


              permitir  que  otra  persona,  especialmente  un


              cliente, perciba tu curiosidad. Nunca busques la


              información. Quédate sentada y callada y deja


              que ellos te la den. Lo que callan te dice más que


              lo que revelan. ¿Lo entiendes?





                  —Sí, señora —dijo Nell, volviéndose hacia su


              interlocutora  con  una  pequeña  reverencia.  En


              lugar de seguir la etiqueta china y equivocarse,


              había  adoptado  la  ruta  victoriana,  que


              funcionaba igual de bien. A propósito de aquella


              entrevista, Henry (el joven que le había ofrecido


              el  té)  le  había  adelantado  algunos  umus,  que


              había  usado  para  compilar  un  vestido  largo


              razonablemente decente, un sombrero, guantes


              y  una  redecilla.  Había  entrado  nerviosa  y


              comprendió en unos minutos que la decisión de


              contratarla ya se había tomado de alguna forma,


              y que aquel pequeño encuentro servía más como


              una sesión de orientación.









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