Page 836 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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—Su  compostura  es  admirable,  señorita


              Braithwaite  —dijo  el  cliente—,  pero  tenga  por


              seguro que nadie le echará en cara si deja fluir


              sus  emociones  en  un  momento  como  éste.  —


              Cuando el cliente dijo esas palabras había algo


              de excitación en su voz.





                 —Muy  bien,  entonces  —dijo  la  señorita


              Braithwaite. Sacó una pequeña caja negra de su


              redecilla y apretó un botón. El cliente gruñó y


              echó atrás su espalda de forma tan violenta que


              se cayó de la silla a la alfombra, donde se quedó


              paralizado.





                 —Bichos... ha infectado mi cuerpo con algún


              nanosito insidioso —dijo.





                  —En el té.





                  —Pero  eso  es  imposible,  la  mayoría  de  los


              bichos son muy susceptibles al daño térmico; el


              agua hirviendo los destruiría.





                  —Subestimas  las  habilidades  de  CryptNet,


              coronel Napier. Nuestra tecnología ha avanzado






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