Page 489 - Sumerki - Dmitry Glukhovsky
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D Dm mi it tr ry y   G Gl lu uk kh ho ov vs sk ky y                                                                                                                              S Su um me er rk ki i   ( (C Cr re ep pú ús sc cu ul lo o) )


                  Lo que en un primer momento me habían parecido

           volutas plateadas de niebla, se transformaron, a la luz

           de  las  farolas,  en  hebras  refulgentes,  apenas


           reconocibles como tales, que salían de los hombros, las

           muñecas,  las  rodillas,  los  talones,  las  caderas,  los


           hombros y la coronilla del difunto policía, y que subían

           hacia  arriba.  Su  cadáver  destripado  colgaba  de  esas

           hebras  y  éstas  lo  movían  como  a  una  gigantesca


           marioneta.  No  sabía  quién  podía  ser  el  misterioso

           titiritero. No me atreví a levantar la mirada.


                  Horrorizado,  retrocedí,  pero  antes  de  que  hubiese


           podido  huir,  el  muerto  adelantó  uno  de  sus  brazos  y

           arrojó el maletín sobre el asfalto. Me lo había dado, me

           devolvía lo que me había quitado, en cumplimiento de


           su promesa. ¿No era por eso por lo que había ido hasta

           allí?


                  Con  mucho  cuidado,  Nabatchikov  dio  un  paso


           hacia atrás. Me santigüé de nuevo, agarré el maletín —

           de  puros  nervios  estuve  a  punto  de  caerme  en  el

           fango—  y  me  marché  a  toda  prisa  de  aquel  lugar


           maldito.








                  Aquella noche me emborraché por primera vez en

           muchos  años.  Con  una  botella  de  whisky  escocés  que



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